En sus primeras horas en el poder, el nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha adoptado una serie de medidas en las que, además de demostrar su voluntad de rápida acción, ha subrayado su firme decisión de hacer a un lado la forma en que su predecesor, George W. Bush, se esforzaba por mantener la hegemonía mundial de la superpotencia.
Una de sus primeras decisiones fue pedir la suspensión de los “juicios” y ordenar el cierre, este año, del centro de detención de Guantánamo, uno de los símbolos de la flagrante violación de la ley internacional que tanto daño ha causado a la imagen de Estados Unidos.
Mediante contactos telefónicos, con sorpresa para los propios palestinos, y con el nombramiento del ex senador George Mitchell, -ex negociador para Irlanda del Norte- como enviado especial para Medio Oriente, y del pacificador de Bosnia en 1995, Richard Holbrooke, con igual responsabilidad para Afganistán y Pakistán, Obama deja claro la celeridad en la toma de decisiones y cuáles son sus prioridades en materia de política exterior.
En un claro cambio de rumbo “Obama y (el vicepresidente Joseph) Biden emprenderán una diplomacia directa, dura, sin condiciones, con todas las naciones, amigas o enemigas.
Se tomará toda la preparación necesaria, pero ello mostrará que Estados Unidos está dispuesto a negociar y a liderar”, dice la Casa Blanca en su actualizada página en Internet.
El gobierno de Obama está “comprometido a hacer progresar la seguridad nacional estadounidense, promover los intereses de Estados Unidos, y respetar, dando el ejemplo, los valores norteamericanos en el mundo”, dijo la secretaria de Estado, Hillary Clinton, al anunciar una “nueva era”.
A lo interno, el congelamiento de los salarios en la Casa Blanca y las medidas restrictivas contra el tráfico de influencias simboliza también un claro giro en la conducción del país.
La lucha frontal contra la crisis económica tendrá que esperar a que el Congreso apruebe el “megapaquete” de 825 mil millones de dólares.
Mientras tanto, las más recientes estadísticas sobre la profundización del desempleo y del hundimiento del sector inmobiliario sigue arrastrando hacia la baja a las bolsas de valores en todo mundo.
Aunque las prioridades de Obama serán la crisis económica y las guerras heredadas de Bush, ojalá que no mantenga por mucho tiempo en el olvido a los vecinos del sur, a Latinoamérica.
Por lo pronto, Obama está demostrando que quiere cumplir con sus promesas de campaña y satisfacer las grandes expectativas creadas en Estados Unidos y el mundo.
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